El origen del tiempo y el reloj de arena

¡El tiempo!, un enigma que ha acompañado a la civilización humana desde su creación. Razón de estudio desde la antigüedad para conocerlo, medirlo y develar su misterio inexorable. El origen del tiempo y el reloj de arena caminan de la mano del hombre, protagonista de importantes hechos que han marcado el curso de la historia de la humanidad, indetenible, como las siguientes líneas que te invitamos a leer.

Según los registros históricos, los estudios para medir el tiempo tuvieron lugar en otro espacio misterioso, el mapa celestial, mediante la observación astronómica, que además estuvo vigente durante larga data. Y es que el origen del tiempo, siempre produjo curiosidad en el hombre, cuando se percató que muchos de los fenómenos físicos que ocurrían a su alrededor eran repetitivos, periódicos o cíclicos. 

Entonces se preguntó, ¿Por qué no sacar provecho a esta peculiaridad?, comenzando a construir instrumentos para medir esos intervalos, a los que se les llamó tiempo. Sería así que nació el primer dispositivo, denominado reloj, como un novedoso mecanismo para medir y diferenciar el día y de la noche, por ende, el día solar

Así, al transcurrir la historia, y descubrimiento de nuevas tecnologías, fueron emergiendo nuevas ideas y aparatos más sofisticados para estudiar esa maravilla llamada tiempo. Desde calendarios para dar a conocer los días, años y hasta siglos. Desde las clepsidras, velas, cuadrantes y otros mecanismos de medición temporal más breves, como horas, minutos y segundos, pasando por el reloj atómico de celsio, tan preciso que ha prevalecido por más de 30 mil años.

Pero sigue leyendo, porque tenemos más información apasionante sobre el origen del tiempo y el reloj de arena. Aportando algunos interesantes datos de este mecanismo de 2 copas, su funcionamiento, inclusive, cómo hacer tu propio reloj de arena.

reloj de arena

¿Qué es un reloj de arena?

Se llama reloj de arena, justamente por su diseño y componentes operativos, pues literal, era de arena. Motivo de inspiración de todo tipo, como la célebre frase de una película: las arenas del tiempo. Este aparato se ideó para medir el tiempo, seccionándolo en diversas unidades.

La arena por su parte, como componente del reloj de arena, se trata de partículas de origen rocoso, acumuladas en la costa de un río o un océano. De tal forma que en su conjunto, el reloj de arena, contiene dicho elemento para la medición temporal. 

Miden períodos específicos de tiempo, cuyo inicio lo marca una vez la arena se coloca en la cápsula superior e inicia su deslizamiento progresivo para caer en la segunda ampolla por la acción de gravedad, y culmina cuando toda la arena superior pasa al contenedor inferior.

El origen del reloj de arena

Se cree que apareció como reloj de arena como tal en el S. VIII en Europa, de la mano de un religioso de nombre Liutprando, quien lo usó en el templo de Chartres, Francia. Pese a ello, no sería hasta el S. XIV que alcanzó popularidad, y era común en diversos escenarios. 

En tiempos más prístinos, el reloj de arena, el tiempo de llenado de arena representaba desde ½ minuto hasta 4 horas, pero también estaban los que efectuaban el recorrido en 15 segundos hasta 12 horas. Estos lapsos se apuntaban con especial cuidado, para llevar un riguroso registro. 

De hecho, tal fue popularidad que se refleja impávido en muchas pinturas de la época, como en Alegoría del Buen Gobierno (Ambrogio L. 1338). Se usaba tanto en tierra firma como en el mar, pese a que los marineros lo usaban para estimar  la ubicación del navío con relación al ancho del mar, determinando así la velocidad en nudos.

¿Cómo funciona un reloj de arena?

El reloj de arena tiene un funcionamiento sencillo. Su construcción se basa en materiales de vidrio o plástico translúcido, compuesto de conos a cápsulas de igual tamaño comunicadas por medio de diminuto orificio en medio de ambas ampollas. 

En una de las mitades se vierte una determinada cantidad de arena, la necesaria para colmar un poco más de la capacidad del primer cono. Luego se da la vuelta para permitir que la gravedad haga su trabajo, y la arena en la ampolla superior se traslade a la de abajo. Y así sucesivamente, una vez se colman la inferior, se voltea y esta pasará a ser la superior del reloj de arena.

Este sencillo funcionamiento del reloj de arena, permite medir un periodo fijo (tomado desde que la arena pase de una cápsula a otra). Este lapso por tanto, según la intención de su autor y del tamaño del diámetro del orificio, puede ser de 1 minuto, por ejemplo.  Ahora, para medir con mayor exactitud el tiempo transcurrido entre dos eventos, o bien conocer la hora, el reloj de arena no permitirá esta labor. 

Por largo tiempo, el reloj de arena representó el elemento fundamental de las embarcaciones, al ayudar a los marinos a precisar sus coordenadas y distancias cardinales con relación al oeste, inclusive, longitudes. En razón de lo cual, optaron emplear este mecanismo en vez de usar los que aplicaban para entonces, que eran menos precisos, tal como la clepsidra.

¿Cómo hacer tu propio reloj de arena?

Como se ha podido observar, pese a la enorme utilidad que representó para el hombre la aparición del reloj de arena, es un dispositivo sencillo y básico. Cualquier persona, incluso los niños, pueden construir su propio reloj, ideal para compartir en familia con una útil manualidad y desarrollar algunas habilidades. 

Se puede realizar un reloj de arena que funcione, que mida tiempos breves, mientras se aprende y disfrutar su historia con los chicos. Y en este post podrás seguir el paso a paso para construir uno personal, práctico, útil, barato y ecológico, usando elementos de tu propio contenedor de desechos de cocina. 

Elaborar un reloj de arena artesanal es muy fácil como actividad familiar, conviene usar materiales traslúcidos y maleables, como 2 botellas plásticas, y hacer el símil de habituales globos de vidrio que estamos acostumbrados a ver. Dicho esto, no queda más que indicar lo necesario. 

  • Arena lo más fina posible, si es blanca mejor, pero cualquiera sirve, lo importante es que esté bien seca para que fluya mejor.
  • Dos botellas de plástico de igual tamaño, con sus tapas. Las mismas serán los globos contenedores de la arena, lo ideal es que no estén rayadas o arrugadas, lo más traslúcidas posible. 
  • Dos palitos de madera flexible o plástico, se pueden pintar como plus.
  • Una caja de cartón fino, puede ser una del cereal de tu desayuno.
  • Una vela.
  • Pistola de calor o pega blanca.
  • Un clavo o broca para taladrar.

Ahora, se debe preceder a armar el reloj de arena, lo cual también es muy fácil de llevar a cabo siguiendo las instrucciones adecuadas:

  • Limpiar las botellas y tapas de plástico y secar muy bien.
  • Pegar ambas tapas para el reloj de arena, con silicona o pega fuerte cara a cara.
  • Hacer un huequito por ambas tapas para que pase la arena del reloj. Este puede ser más grande o chico, según el tiempo que se desee medir.
  • Luego enroscar cada tapa a su respectiva botella. 
  • Verter arena en una de las botellas y tapar, y hacer la prueba de medición del tiempo con un cronómetro para ver si se requieren ajustes al hueco de las tapas, según el tiempo que desee colocar al reloj de arena.
  • Básicamente está listo, sólo resta determinar si será sólo de adorno o tendrá utilidad. Se puede ornamentar las cajas de cartón en forma de base pegadas a cada lado de las botellas con los palos a cada extremo de estas. 

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